miércoles, 14 de agosto de 2013

El vasco y el gato

 En un pueblo de una pequeña comarca vasca, un euskaldun (hablante del euskera) que vivía en un baserri (caserio) en la ladera de un mendi (monte) llega a la tienda del herri (pueblo) en un crudo día de invierno, con una tremenda helada, y un frio que te podrías reír de Siberia.

- Aúpa Joseba, -le dice al dueño-, quiero que me vendas una de esas bolsas de goma que se le pone agua caliente dentro para calentar la cama y tener los pies calientes.

- Coño, Patxi, ¡qué mala suerte! Justamente esta mañana le vendí la ultima a Izaskun, la del baserri Maitetxu.

- Patxi, puteado, le dice: ¿Y qué hago yo ahora con el frio que hace por la gau (noche)?

- No te preocupes hombre, yo te presto mi katu (gato).

- Ahí va, la hostia !!!! ¿Tu gato?
- Mi gato es gordito, te lo colocas en los pies dentro de la cama y verás que calorcito que te da toda la noche. El martes ya tendría más bolsas de esas. Vienes a por una y me devolverías el gato.
- Bueno, está bien. Eskerrik asko (gracias) Joseba.

Agur (adios) Patxi.

Joseba coge el gato y se dirige a su caserío.

Al día siguiente, aparece Patxi en la tienda de Joseba con la cara desfigurada por los arañazos del gato.

- JOSEBAAAAA !!!! ¡¡Me cago en la puta!! Vengo a devolverte este gato de mierda y te lo puedes meter por el culo. Mira como me ha puesto la cara. 

- Pero Patxi, ¿qué ha pasado pues? Si es lo más manso que hay.


- ¿Manso?...... ¡¡La madre que lo parió!!, el embudo en el culo lo aguantó bien, pero cuando empecé a echarle el agua hirviendo, se puso como loco......

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